20 feb. 2010

HUMOR


EL AGUA: UNA CRISIS DE TODOS




JOSÉ CHLIMPER
EMPRESARIO
OPINA:

Hubo un tiempo en que la mayoría de los limeños veíamos al terrorismo como una realidad terrible que ponía en jaque la vida de otros peruanos, aquellos que Vivían en “las zonas afectadas”, especialmente en ayacucho. Estábamos preocupado por ellos y debatíamos seriamente la situación, pero no nos tocaba personal mente; hasta que estalló la bomba de tarata y sufrimos en carne propia muertes cercanas, amigos directos que habían perdido familiares por las deplorables acciones de sendero, vidrios rotos en las salas de nuestras casas.
La crisis del agua en el mundo es algo de lo que ya se habla mucho, pero para los que tenemos la suerte de tomar agua embotellada, gozar de una buena ducha todas las mañanas o acceder a una piscina de vez en cuando, esta realidad es ajena y difícil de entender. No sentimos que nos vaya a suceder a nosotros, no nos damos cuenta de que la geografía de nuestro país nos podría llevar-más pronto que tarde- a una situación de escasez física del agua bastante compleja y seria.
En el Perú, mas del 70% de la población vive a lo largo de la costa, donde se encuentran el 2% de los recursos hídricos de nuestro país, en contraste, los andes tienen 98% del agua y ahí solo reside un cuarto de la población, si además tenemos en cuenta que los estudios científicos nos dicen que muchos glaciares andinos podrían desaparecer en la siguiente década, lo que significa que se ponga en riesgo en suministro de agua para mas del 60% de la población peruana (según la opinión del geólogo especializado en glaciares lonney Thompson, ganador de la Medalla Nacional de Ciencia del 2007 en Estados Unidos), entonces veremos que sí es un tema y una crisis que nos toca a todos. No podemos perder de vista que Lima es una de las pocas ciudades del mundo construida sobre un desierto, y que nuestra costa en general es principal mente desértica. Nuestra estructura social y económica se ha construido sobre fuentes de agua que en las siguientes décadas podrían no estar allí: la economía del arroz o de la caña en el norte, el milagro de chavimochic, el ejemplo de Ica con pleno empleo decente, etc. Toda la revolución agroindustrial de la costa podría ser no sustentable en un horizonte de 20-30 años si no tomamos conciencia y medidas en la dirección correcta. En este caso, “un tarata” seria demasiado tarde.