15 abr. 2010

Democraticemos la cultura





LUCIANA LEÓN
CONGRESISTA DE LA REPÚBLICA
OPINA:

Democraticemos la cultura
Dentro de Latinoamérica somos uno de los países mas privilegiados en lo que a riqueza cultural se refiere. Nuestras múltiples regiones, razas, usos y costumbres nos dan un gran potencial para desarrollar una industria cultural de importancia en el mundo.
La cultura no es solo la historia y arqueología, es también el huayno, el tondero, la marinera, el vals, nuestro cine nacional, la artesanía, nuestros platos típicos, la pintura, la literatura, la danza y el teatro, entre otras manifestaciones artísticas, en las que el peruano demuestra una gran creatividad y originalidad y es reconocido internacionalmente.
Hace unas semanas, por invitación de la red latinoamericana de arte para la transformación social (RLATS), que en el Perú esta compuesta por la Tarumba, Bola roja, entre otras agrupaciones culturales, participé en el evento TEIA 2010, en la ciudad de Fortaleza (Brasil), allí vi la trascendencia nacional de los puntos de cultura, eje central de la relación estado-ciudadanía.
Los puntos de cultura son una red de 2500 organizaciones socioculturales que reciben apoyo económico del estado a través de un concurso público de proyectos culturales, Estos promueven, difunden e investigan la cultura ancestral y moderna del Brasil en todas sus manifestaciones artísticas, dándole la oportunidad a los nuevos valores.
Mi planteamiento es muy concreto: ¡DEMOCRATICEMOS LA CULTURA! Integremos nuestra nación a través de la valorización de su acervo cultural, promoviendo oportunidades de desarrollo por medio de nuevas capacidades, generando riqueza y afianzando la identidad nacional.
En nuestro país, así como desarrollamos variados y exitosos programas sociales (Juntos, Pro joven, Construyendo Perú, Revalora Perú, etc.) para elevar la calidad de vida de la población, también debemos hacer lo propio en el plano cultural.
Por ello mi insistencia para que la Comisión de Educación apruebe la creación del Ministerio de Cultura y la ley del mecenazgo cultural, y por qué no contemplar estas iniciativas con puntos de cultura, como sucede en Brasil, Pero quien le hace entender al presidente de dicha comisión, congresista Werner Cabrera, sobre la importancia de las políticas culturales, la participación ciudadana y la empresa privada,
Recordemos que hace tres años, con perseverancia y mucha paciencia, pudimos lograr la aprobación de la ley de Espectáculos, que multiplicó los mega eventos de 10 a 100, lo que antes solo era un sueño. Ahora toca el turno a la cultura, e insistiremos en la aprobación de esos proyectos legislativos. En Brasil, por ejemplo, el PBI cultural ha logrado representar el 8% de su economía, y lo mismo podemos lograr en el Perú.
La industria cultural es eso: una industria que consolida el desarrollo económico, fortalece la democracia y une a los pueblos. Pero pocos entienden esto o no quieren entenderlo. Es necesario unir esfuerzos y concertar voluntades con visión de futuro. Si no, ¿para que hemos sido elegidos congresistas?

HUELLAS EN EL CAMINO



Solo somos agua que se lleva el río,
solo somos vidas que se lleva el tiempo.
Solo somos huellas en el camino,
que hallaran aquellos que vienen detrás.

Pues pongámosle alas a los sueños,
que hoy volaran más que mañana.
Hagámosle un sitio en el corazón
al verdadero amor.

La vida solo es eso,
un pasaje de ida y vuelta.
Un regalo que hay que dar gracias,
aunque solo haya sido un sobrevivir.
FELIX RODRI

HUMOR


DICEN LAS MALAS LENGUAS QUE ELLOS SON PARIENTES MUY CERCANOS.

MIENTRAS LA FRACE DE UNO ES: "QUE LA FUERZA LOS ACOMPAÑE"
EL OTRO DICE: "QUE EL MONAGUILLO LOS ACOMPAÑE"

Con franqueza



¿Semana Santa?
CARMEN GONZALEZ
OPINA:
No soy católica, no niego ni afirmo la existencia de Dios. Si existe, ¡qué bueno!, por que por fin habrá un palacio de justicia y no una payasada. Si no existe, también bueno; no perdí mi tiempo pensando en castigos y premios.
Pero algo tengo que decirles a mis lectores. Como, por ejemplo, sospecho que debe de haber algo muy fanático y lleno de instinto de muerte cuando en San Pedro de Cutud, Filipinas, aprovechan esta semana para que algunos se crucifiquen de verdad.
Usted, felizmente, ya sabe que un sufrimiento intenso desde niños origina estas patologías. Cuando era pequeña, mi abuela me hacia escuchar el “sermón de las tres horas”. Recuerdo que ella lloraba y yo, también, cuando escuchábamos los látigos a Cristo.
Hoy sé que ella aprovechaba la fecha para sufrir y, a la vez sentirse casi santa. No le bastó tener una vida llena de penurias. Necesitaba revivirla masoquistamente una vez al año.
El sufrimiento es un infante no consolado por una madre suficientemente buena despierta en él rabias y odios enormes. Por ello, mi abuela no solo sufría, si no que necesitaba maldecir y despotricar. ¿Contra quienes? Contra los enemigos de Cristo. Nuestra población no necesita Semana Santa para revivir penas. Miles de peruanos viven en viernes santo –bajo la mirada indolente de fariseos reales cuyos rostros todos conocemos y que hoy se preparan para obtener sus votos en las próximas elecciones-Ojalá que en esta Semana Santa se produzca el milagro de que podamos identificar a los políticos responsables de los calvarios de tantos peruanos; que nos indignemos frente al abuso y prepotencia; que la sabiduría y la intuición se aviven para distinguir a aquellos que realmente tienen la vocación de servir, y que, finalmente, comprendamos que es obligación nuestra cambiar –y pronto- los viernes santos por Sábados de Gloria. Y no solo los nuestros.