15 abr. 2010

Con franqueza



¿Semana Santa?
CARMEN GONZALEZ
OPINA:
No soy católica, no niego ni afirmo la existencia de Dios. Si existe, ¡qué bueno!, por que por fin habrá un palacio de justicia y no una payasada. Si no existe, también bueno; no perdí mi tiempo pensando en castigos y premios.
Pero algo tengo que decirles a mis lectores. Como, por ejemplo, sospecho que debe de haber algo muy fanático y lleno de instinto de muerte cuando en San Pedro de Cutud, Filipinas, aprovechan esta semana para que algunos se crucifiquen de verdad.
Usted, felizmente, ya sabe que un sufrimiento intenso desde niños origina estas patologías. Cuando era pequeña, mi abuela me hacia escuchar el “sermón de las tres horas”. Recuerdo que ella lloraba y yo, también, cuando escuchábamos los látigos a Cristo.
Hoy sé que ella aprovechaba la fecha para sufrir y, a la vez sentirse casi santa. No le bastó tener una vida llena de penurias. Necesitaba revivirla masoquistamente una vez al año.
El sufrimiento es un infante no consolado por una madre suficientemente buena despierta en él rabias y odios enormes. Por ello, mi abuela no solo sufría, si no que necesitaba maldecir y despotricar. ¿Contra quienes? Contra los enemigos de Cristo. Nuestra población no necesita Semana Santa para revivir penas. Miles de peruanos viven en viernes santo –bajo la mirada indolente de fariseos reales cuyos rostros todos conocemos y que hoy se preparan para obtener sus votos en las próximas elecciones-Ojalá que en esta Semana Santa se produzca el milagro de que podamos identificar a los políticos responsables de los calvarios de tantos peruanos; que nos indignemos frente al abuso y prepotencia; que la sabiduría y la intuición se aviven para distinguir a aquellos que realmente tienen la vocación de servir, y que, finalmente, comprendamos que es obligación nuestra cambiar –y pronto- los viernes santos por Sábados de Gloria. Y no solo los nuestros.
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